Guanajuato: Independencia, mineros y momias Comments Off on Guanajuato: Independencia, mineros y momias 41

El primer triunfo de los insurgentes ocurrió en la ciudad de Guanajuato, al tomar la Alhóndiga de Granaditas, importante bastión del ejército realista.
Para entonces, Guanajuato ya era una de las ciudades más importantes del Bajío. Y aún en nuestros días, es una ciudad alucinante, que todo mundo debe conocer.

¿Qué hace tan atractivo a Guanajuato?

Desde sus orígenes, hacia 1570, tuvo vocación minera, y durante el siglo XVIII fue el centro de extracción de plata más importante del mundo. Esa prosperidad puede apreciarse en edificios barrocos espléndidos, como la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, el Templo de San Roque o la misma Alhóndiga de Granaditas.
A estos edificios se unen otros de esplendor semejante, como la Universidad de Guanajuato o el Teatro Juárez, neoclásico y de los más hermosos del país.
Es una ciudad tan bella, que desde 1988 la Unesco la nombró Patrimonio de la Humanidad.

Aquí, además, cada mes de octubre es el Festival Internacional Cervantino, el evento artístico más importante del país, que en 2017 llegará a su edición 45.
Pero además de su opulencia, Guanajuato es una ciudad de leyendas y misterios. Si vas al Callejón del Beso, te hablarán de los amores malogrados de Carmen y Don Carlos, que sólo podían verse a escondidas, de balcón a balcón.
Si acudes al Museo de las Momias de Guanajuato, podrás conocer más de cien cuerpos de mujeres, hombres y niños, exhumados entre 1865 y 1989, que por las propiedades del subsuelo se han conservado casi íntegros. Estas momias son tan populares, que hasta han sido enemigas del Santo y Blue Demon en el cine.

¿Y la Alhóndiga de Granaditas?

Pero en una ciudad tan sorprendente, la Alhóndiga de Granaditas ocupa un lugar especial.
Este edificio se construyó para almacenar los granos de la ciudad.
Cuando Hidalgo y su tropa llegaron a la ciudad, el 28 de septiembre de 1810, aquí se concentró el ejército realista.
La Alhóndiga parecía inexpugnable pero fue abierta gracias al heroísmo del minero Juan José de los Reyes Martínez, apodado “El Pípila”, quien se puso una losa a la espalda y, con una antorcha en la mano, quemó la enorme puerta del granero. Los insurgentes entraron y así lograron su primera victoria importante en la Guerra de Independencia.
Fue tan terrible la humillación para el ejército realista, que cuando se capturó y fusiló a Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Abasolo, pusieron sus cabezas en las cuatro esquinas de la Alhóndiga, como advertencia para todo aquel que quisiera rebelarse contra la Corona.

Ahora, la Alhóndiga de Granaditas es sede del Museo Regional de Guanajuato. Tiene más de 9 mil piezas de valor histórico y cultural. Y es uno de los referentes más importantes de esta laberíntica e histriónica ciudad.

¿Qué otro lugar debe conocerse de Guanajuato? ¿Nos lo compartes?

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10 maravillas que le ha dado el mar a México Comments Off on 10 maravillas que le ha dado el mar a México 63

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Montañas, selvas, llanos, ciudades, pero sorpresa: ¡México es 62% mar! Mientras su superficie continental es de casi 2,000 kilómetros cuadrados, el oceánico rebasa los 3,000. Además, 17 estados tienen costas y somos bisagra entre los océanos más importantes del mundo: casi 8,000 kilómetrosde costa con el océano Pacífico y más de 3,000 de cara al Atlántico. Con tantos litorales, imposible no tener sorpresas naturales, turísticas, culturales y hasta gastronómica.

1. Ballenas que cantan (Baja California, Jalisco, Nayarit)

Durante el invierno, en Los Cabos, Puerto Vallarta y Bahía Banderas, las ballenas jorobadas y grises entonan los cantos más bellos de la naturaleza, para atraer a sus hembras. Nadan y saltan fuera del agua, con sus 40 toneladas y sus casi 75 metros de longitud. Migran desde Alaska, un viaje redondo de 9,654 kilómetros. La profundidad de su canto excede toda distancia.

mexicodesconocido.mx

Superficies

México continental tiene una superficie de 1,964,375 kilómetros cuadrados; México oceánico tiene una superficie de 3,149,920 kilómetros cuadrados.

2. Jaibas rellenas: los platillos del puerto (Tamaulipas)

En el puerto de Tampico, se prodigó riqueza y cultura durante el Porfiriato. Con la opulencia se creó una gastronomía de alto nivel. De las maravillas que se crearon trascendieron las jaibas rellenas: empanizadas, sazonada con queso parmesano, por su originalidad sigue siendo uno de los grandes platos de México para el mundo.

3. Valle de Guadalupe: vino con sabor a mar (Baja California)

Su cercanía con el océano Pacífico y Ensenada (poco más de 40 kilómetros) ha dado a estos viñedos sabores y consistencias especiales. Es una zona rocosa-montañosa, sobre los márgenes del arroyo Guadalupe, con condiciones climáticas mediterráneas. Desde tiempos coloniales, los franciscanos cultivaron olivo, peras, albaricoques, pero sobre todo vid. Este afán se trasladó a la comunidad rusa que vivió aquí en el siglo XIX y ahora es el sitio donde todos los amantes de los vinos quieren estar.

4. Caribe, ancestros, cenotes: la Riviera Maya

Había pueblos escondidos, cenotes misteriosos y vestigios de ese enigma que siguen siendo los mayas, todo a la orilla del mar Caribe. En los noventa, estos sitios se agruparon en un corredor turístico, que va de Puerto Morelos a Punta Allen. La belleza de la Riviera va de una ciudad cosmopolita como Playa del Carmen, a la placidez de Akumal, los yacimientos arqueológicos de Cobá o la Reserva de la Biosfera Sian Ka’an. Asombro tras asombro para los viajeros, siempre con el Caribe de fondo.

5. Riviera Nayarita: playas vírgenes y huicholes (Nayarit)

A lo largo de 307 kilómetros, desde Nuevo Vallarta, Nayarit, hasta Boca de Tecapán, se sucede un paraíso de playas, manglares, humedales, lagunas costeras, vestigios arqueológicosy reservas ecológicas. Además, la presencia de los wixárikada color y mística al corredor. Desde campos de golf y hoteles resort en Nuevo Vallarta, hasta playas vírgenes de Destiladeras. Y por supuesto, Sayulita, el bastión del surf. Y la Isla de Mexcaltitlán, que según algunos puede ser la legendaria Aztlán.

6. El zapateado de los jarochos (Veracruz)

Los jarochos son, en esencia, los habitantes de la cuenca del río Papaloapan. Con el tiempo, el término se ha extendido al veracruzano porteño (Tlacotalpan, Alvarado, el puerto de Veracruz). Hay una forma única de ser jarocho: trajes blancos, paliacate al cuello, vestidos albos con resabios españoles, zapateado contundente, coplas con jaranas, requinto y arpa. La cultura jarocha es portuaria: funde lo español, lo indígena y la negritud. Por eso son tan sabrosos sus bailes afrocaribeños, como el danzón.

7. Playas hippies: Huatulco, Zipolite, Mazunte (Oaxaca)

Los hippies que iban a Oaxaca buscando experiencias psicodélicas, terminaron encontrando playas alucinantes. La referencia obligada es Huatulco, con sus nueve bahías y sus 36 playas, pero también debe mencionarse a Zipolite, la única playa nudista “oficial” de México. Y la nueva moda que es Mazunte, que ha agregado temas ecológicos y de sustentabilidad: como reactualizar el “paz y amor” con millennials ciclistas y emprendedores.

8. La ciudad maya que mira al mar: Tulum (Quintana Roo)

Sigue sorprendiendo esta ciudad arqueológica que mira al mar Caribe desde un acantilado. Fue sitio estratégico para el comercio, además de observatorio astronómico. Sus principales edificios son El Castillo, el Templo del Dios Descendente y el Templo de los Frescos. Su redescubrimiento, el siglo pasado, creó un turismo playero y arqueológico, porque aquí está lo mejor de dos y de muchos mundos.

9. Acapulco, el puerto que siempre renace (Guerrero)

En la Colonia fue ruta de intercambio entre Oriente y América. Durante 200 años fue el destino de la Nao de China, con maravillas orientales. En el siglo XIX, cayó en el olvido, pero cuando lo visitó el príncipe de Gales, que después sería el rey Enrique VIII, lo convirtió en el hype mundial. Aquí se casó Elizabeth Taylor, aquí fue la luna de miel de John F. Kennedy, aquí coincidieron escritores, cineastas, artistas y jet set; después, fue la playa favorita de México. Con la creación de nuevos destinos turísticos, Acapulco ha perdido relevancia… pero no olviden que este puerto siempre renace.

10. Piratas en Campeche

Durante la Colonia, los galeones españoles, plenos de riquezas, eran atacados en su viaje transatlántico por navíos piratas. Los corsarios llegaron incluso a los puertos. En Campeche, se debió construir una gran muralla para protegerse. En 1686, se puso la primera piedra; la obra concluyó en 1704 e impidió nuevos ataques. El terror a los piratas se convirtió, con el tiempo, en una cultura de leyendas románticas y afanes aventureros en la costa campechana.

Querétaro, la ciudad de la conspiración Comments Off on Querétaro, la ciudad de la conspiración 20

Los insurgentes planeaban la toma del poder aquí, celebrando reuniones disfrazadas de academias literarias. El levantamiento estaba previsto para octubre pero, ante el descubrimiento de la conspiración, los hechos se adelantaron.

¿Recuerdas aquella historia de los tres taconazos con los que doña Josefa Ortiz de Domínguez avisó que se había descubierto la conjura contra la Corona española? Pues si vas a la Casa de la Corregidora, actual Palacio de Gobierno de la ciudad de Santiago de Querétaro, te llevarán al patio interior y te enseñarán dónde el alcalde Ignacio Pérez escuchó esa señal.

Entonces Pérez hizo el viaje fugaz a Dolores y le avisó al cura Hidalgo. Pero esa historia va después.

Interior del Convento de San Agustín. (Wikipedia)

Querétaro para 1810 ya era una de las ciudades más hermosas de la Nueva España, gracias a sus construcciones barrocas, que honraban a la realeza peninsular que la visitaba para hacer negocios. Condes, marqueses y barones, lo tomaban como sitio de descanso, de camino a la ciudad de México.

Desde 1996 Querétaro es Patrimonio de la Humanidad. Su centro histórico es de los más admirables del país. Hay que conocer también su fragante Alameda, su fuente de Neptuno y su misterioso Templo de la Cruz.
Esta ciudad de lujos, arte y filosofía era perfecta para las ideas políticas. En la casa del Corregidor Manuel Domínguez, su esposa Josefa organizaba tertulias, como aún se hace en el centro queretano, entre festivales de teatro, mimos y recreaciones de leyendas.

 

El acueducto de Querétaro consta de 74 arcos.

En medio de poesía, valses al piano y canto, se criticaba a las autoridades realistas y se imaginaban nuevas formas de gobierno. Pronto, las ideas se volvieron planes insurgentes. A las tertulias asistían el cura Miguel Hidalgo, los militares Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Abasolo.

Al descubrirse la conjura, los realistas encerraron a Josefa en su propia casa. Entonces vinieron los taconazos, la carrera de Ignacio Pérez y la desmañanada de Hidalgo.

Foto de Turimexico

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